Viernes, 21 Julio 2017
"La Revolución" Vs "Los Ángeles Caídos" Imprimir E-mail
Escrito por Maki   
Compartir en TuentiCompartir en FacebookCompartir en Twitter

La Revlución contra Los Ángeles Caídos

Después de la famosa separación entre Antonio Martínez Ares y su grupo, comandado por Ángel Subiela, el mundo de la comparsa ganó mas de lo que nadie se pudo imaginar. Comenzó una rivalidad con un duelo a muerte entre dos comparsas increíbles, magnificas, sublimes, exquisitas… “La niña de mis ojos” , de Antonio Martínez Ares y “Los Condenaos” de Juan Carlos Aragón Becerra. Reconozco que vibré y a día de hoy todavía me cuesta decantarme por una de ellas. Tanta calidad, tanto derroche de pasión, tanta locura desatada, estaba claro que arrastraría masas y que estas masas se dividirían en dos bandos que originarían la ultima gran lucha comparsil que ha tenido este concurso. Es una pena que este duelo durara apenas tres años. Me quedé con ganas de mas, pero como todos saben, unos de los contendientes dejó el carnaval.

 

Al año siguiente había, si cabe, mas ganas de sangre. El bando de Juan Carlos Aragón tenía ganas de revancha, pero los de Antonio Martínez Ares no estaban dispuestos a bajarse del trono. A partir de los meses de ensayo comenzaron a salir dimes y diretes de todo tipo que se transformaron en dardos envenenados lanzados de un bando a otro. Por esa época, falleció el postulante de “Los condenaos”, "El Piru" que había sido postulante de las comparsas de Antonio Martínez Ares durante muchísimos años. Entiendo que un autor debe escribir con el corazón y que eso fuese lo que empujó a Martínez Ares a hacerle un pasodoble, en homenaje y recuerdo a una amistad, rota por culpa de el carnaval y a tanto años volcados en sus comparsas. Dicho y hecho. Pasodoble al canto. Con el concurso cada vez más próximo es costumbre de que en los ensayos haya afluencia de amigos, curiosos, y más de un vampiro que bajo la capa de la amistad va a reventar tu repertorio. La comparsa cometió el error de cantar esta letra delante de quien no debía. El susodicho, que también había salido con Antonio Martínez Ares, se metió la fidelidad y la deferencia que habían tenido al acogerlo en un ensayo en el culo y corrió como un gamo hacia el local de “Los ángeles caídos” para alertar de dicha letra. Se ve que esto no sentó nada bien en el ensayo de Ángel Subiela. Se ve que pensarían que al ser su postulante solo tendrían derecho a cantarles ellos. No podían tolerar que unos desconocidos cantaran alguien que no conocían y tacharon a Antonio Martínez Ares de “oportunitis agudas”. Se ve que todos los componentes de todas las comparsas sienten todo lo que cantan, hasta un pasodoble dedicado a la hija del autor … por cabeza de carajo. “Los ángeles caídos” prepararon el contraataque y utilizaron como pólvora un ingenioso cuplé, falto de gracia pero cargado de ironía y hostilidad.

 

Me contaron que alguien avisó a Martínez Ares de la estrategia de los "Ángeles Caídos" y de lo que pasaría si osaba cantar el famoso pasodoble. Al parecer le dio exactamente igual, quizás para dar un poco de picante al concurso, o quizás porque veía pronta su inminente retirada y verdaderamente se la soplaba el hecho de que pudieran responderle.
 
Como dijo un cuarteto “que sangangi tuvo la ninfa que en el bombo metió la mano”. La mayoría de los componentes de ambas comparsas pensarían que debería haberse metido la mano en el mismo coño. Las dos cantaron el mismo día y pocas veces he visto un teatro tan caldeado y visto gallinero tan expectante. La primera fue "La Revolución" y, como era de esperar, soltaron el pasodoble de la discordia. Después le tocó el turno a "Los Ángeles Caidos" y, como también era de esperar, cantaron el cuplé. Se empezaron a escuchar algunos silbidos. La cosa no hubiera ido a mas si esos silbidos no hubiesen sido replicados por silbidos todavía mayores. De los silbidos pasamos a los insultos y de los insultos a la unión de los neutrales que, o bien tenían ganas de jaleo o bien estaban defendiendo una u otra causa. Todavía recuerdo la estampa de Ángel Subiela salvaguardado por sus dos octavillas, aguantando el tipo. Un tirón difícil de soportar, pues no resulta grato que entre los que te están atacando y los que te están defendiendo se forme una tangana que dura hasta la tercera cuarteta por lo menos. Terminado el popurrí de "Los Ángeles Caidos", el teatro empezó a quedarse vacío. Algunos salían para felicitar a esta comparsa por la buena actuación a pesar del estruendo . Otros, demostrando lo mariconas que somos en Cádiz, salían por puro morbo y así poder presenciar alguna que otra “guanta” entre dos comparsas. Pobre de la chirigota que actuó después.
 
 
Según leí en la prensa al día siguiente no hubo piñas, ni patas en la boca, ni cortamiento de cojones, tan solo una calle llena de curiosos, “aburrios” y paraos que no tenían que trabajar al día siguiente que era lunes y una comparsa escoltada por la policía hasta el local de ensayo. El caso se cerró con un cabezazo que el director de "La Revolución" Paco Trujillo "El Catalán" propinó a Juan Carlos Aragón. Bochornoso episodio del carnaval de Cádiz, protagonizado por dos comparsas, una afición futbolera y sobre todo el morbo, que dios lo conserve muchos años.
 
Fuente: La historia Negra del Carnaval

 

 

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar

Validate GEO-TAGs